Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Se tienen noticias de que en 1547 la villa inicia gestiones para construir un nuevo ayuntamiento. El edificio, terminado en 1570, se levantó adosado a la lonja gótica, de forma que las fachadas forman un ángulo abierto a la Plaza de España, donde también está la colegiata, de forma que en este espacio se reúnen los edificios más significativos de la ciudad.
Consta de tres pisos que abren a dos fachadas de diferente factura. La principal se construyó en piedra, mientras que la lateral lo hace en ladrillo sobre basamento de piedra.
La fachada principal está organizada en tres plantas separadas por potentes cornisas.
La planta baja abre en su eje central en arco de medio punto con florones en la enjutas, y flanqueado por columnas sobre pedestales de fuste acanalado en los dos tercios superiores. A ambos lados, dos vanos adintelados y moldurados. El friso de separación está compuesto por franja de triglifos central enmarcada por bandas decoradas con mútulos y ovas, terminado con una cornisa en voladizo.
En la segunda planta abren vanos adintelados dispuestos sobre zapatas que a su vez apean en pilastras rehundidas. Van enmarcados por columnas de fuste cilíndrico y estriado con capiteles jónicos; soportan un friso y frontón triangular rematado con piramidones en sus extremos. El vano central fue cegado en 1771 para colocar el escudo de la ciudad de Alcañiz.
La planta superior, a la que se da paso tras una cornisa muy volada compuesta de varias molduras, abre a modo de galería de arcos de medio punto; los cinco arcos, de dovelaje acanalado, apoyan en columnas de fuste liso.Remata la fachada un alero de madera muy volado formado por dos franjas superpuestas a base de ménsulas decoradas con hojas de acanto entre las que se disponen casetones de los que penden piramidones.
La fachada lateral, dista considerablemente del acentuado manierismo de la fachada principal. Las tres plantas están separadas por impostas de piedra moldurada de escaso resalte, siendo la primera de piedra y las dos superiores de ladrillo.
La planta baja queda determinada por la disposición del paramento liso tan solo articulado por la apertura de una puerta secundaria en arco de medio punto y dos ventanas rectangulares a cada lado.
La segunda planta, ya de ladrillo, se articuló mediante la apertura de cinco balcones adintelados y la disposición de una franja de esquinillas que recorre horizontalmente la fachada.La planta superior abre de acuerdo a la tipología de casa aragonesa con galería de arquillos de medio punto doblados unidos por una línea de imposta.
Rematando la fachada continúa el alero de madera de la fachada principal.
El interior está determinado por una concepción espacial marcada por la irregularidad, fruto de las sucesivas reformas y ampliaciones, especialmente las ocurridas durante la segunda mitad del siglo XVIII hasta 1771.
El espacio está organizado sobre una planta rectangular en torno a tres crujías paralelas. Actualmente la planta baja consta de un gran patio con siete columnas, que ocupa las crujías delantera y central. De aquí parten las escaleras que dan acceso a la planta noble.
La planta noble queda determinada por la disposición del Salón de Sesiones en la crujía delantera, estancia que se cubrió con una espectacular techumbre de madera arquitrabada. Junto a la estancia principal existe un "quarto" para los oficiales del concejo, en la crujía central, el archivo y la escribanía en la crujía posterior.
La planta superior se dispuso de manera idéntica a la planta noble ocupando la crujía principal el Salón de Recepciones.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002